Críticas | Publicado el 20 de junio de 2022 a las 17:53 hs.

Y Julio César de José María Muscari, con protagónico de Moria Casán, se va al otro lado del Atlántico

La puesta de José Marìa Muscari y su intervención que estuvo en carpeta desde 2009 cuando se hizo en Teatrísimo, bajó de escena el domingo 19 de junio y se prepara para abrir el Festival Shakespeareno de Mérida (España) y una gira por otras regiones.
Por Teresa Gatto
 
¿Podemos seguir sosteniendo la posibilidad de una nueva función del arte,
ya no como adelanto cognoscitivo ni de apropiación epistémica,
sino desde su carácter lúdico y festivo, como algo viable?"
M. Cristina Ríos-Espinosa en Arte y Estética de la Disrupción *
 
A la pregunta del epígrafe puedo personalmente responder sí. Adhiero a las palabras de  Hans-Georg Gadamer en las que en el Arte existe una instancia en que el espectador sea jugado por la obra. ¿Acaso el teatro no se trata de jugar?
 
La otra pregunta que el lector se puede hacer es cuál es la razón de relevar una obra que baja de cartel, toda vez que no podremos verla. El registro del hecho teatral, querido lector/lectore. Además regresa pronto a escena.
 
Lo cierto es que José Marìa Muscari intervino al Julio César de Shakespeare para llegar así a una compleja mixtura de públicos. En la fila desbordada de personas del Teatro Cine del Plata, del Complejo Cultural San Martín. Podemos creer que era sólo para ver a Moria Casán ¿simplista no? Al menos es una subestimación hacía el público que desea verla en un festival de actores.
Y no porque la señora Casán no arrase con las multitudes sino porque está acompañada de actores que muches jamás vieron. Ojalá todos hubieran  tenido la chance de ver a Mario Alarcòn en Jettatore, o a Malena Solda en  Yerma, a asistir a escuchar cantar a Alejandra Radano.  Muchos no han visto sobre las tablas a esa increìble Mirta Wons o a Vivian El Jaber y tal vez la recuerden como aquella auxiliar de a bordo de la TV. O a la misma Marita Ballesteros, ícono de grandes ficciones televisivas. Moria empuja y el resto empuja también.
La sinópsis dice : "En una Roma antigua aunque tomada por la tecnología de hoy, unos hombres con ovarios y sus mujeres de pelos duros en el pecho luchan por el poder de una nación. Una feroz versión libre de una de las obras más emblemáticas de Shakespeare, que nos trae una historia de amores escondidos y piadosas mentiras políticas"
Aclaremos, Muscari juega con los Géneros (gender), Alarcón es esposa, al igual que Mariano Torre. Elles juegan a ser: Marita Ballesteros, Marco Antonio asesora y ama correspondida al  César, Alejandra Radano será Bruto, Malena Solda la ideóloga de la conspiración como  Casio, para asesinar al Emperador. Mario Alarcón es la conyuge  de César, o sea  Calpurnia y Mariano Torre es  Porcia  mujer  de Bruto, Mirta Wons interpreta a  Píndaro (esclavo de Bruto), Vivian El Jaber inconfundiblemente manipuladora a  Casca, y una destacada Fabiana García Lago le saca lustre a  Augusto.  Payuca será un esclavo  de Julio César que camina como la mejor modelo de estos lares.
 
La intervenciòn (porque la palabra disrupción agota a los que leen) logra poner en jaque no sólo las cuestiones de género sino enviar guiños al hoy. Porque además de las alusiones a lo tecnològico como whastaap y otras cuestiones, hay ciertas alocuciones que reflejan ese descrédito de la polìtica que no remonta en el mundo y,  Argentina no escapa a esa realidad.
La primera  pregunta es ¿Se puede hacer hoy Julio César sin intervenirlo? No creo. Los popes que intepretaron los personajes del genio de Stratford-upon-Avon  o no están, o se dejan interpelar por a nuevas dramaturgias.
La segunda pregunta es: ¿El público que transita todos los teatros está dispuesto a ver un Shakespeare apegado a las normas de representación de los años 60, 70 u 80 del siglo XX? ¿De 3 horas y un intervalo?
Y la tercera y última es: ¿Qué puestas para qué obras? Esta pregunta que se hacía en su libro en benemérito Francisco Javier.
Los clásicos como éstos se leen en inglés británico en las escuelas bilingües. En español las versiones son re escrituras, a veces, opiáceas, según la traducción, pero nadie lee la misma. Es más, a veces se leen versiones abreviadas. La "sustancia Shakespeare" impone años de asedio, lectura y hermeneútica.
Y por último ¿cuánto hace que el Complejo Cultural San Martìn no agota entradas  con un mes de anticipación en una sala con Superpullman?
 
Yo creo tener una teoría: La presencia de Moria Casán es futurista, rupturista y conlleva el amor de hombres y mujeres, ella se la juega siempre. Nunca dejò de ser una artista popular y no esconde nada y no estoy  hablando de cobertizos.
Cuando sale a escena, eso se palpa, se huele y tiembla el teatro. Este happenning del XXI es como un aire fresco sobre el apocamiento de algunas puestas clásicas. Ella lo sabe y sus compañeros de lujo también. Pero no para colgarse de su fama, sino para jugar un juego nuevo propuesto por Muscari, cuando vienen de ser dirigidos por esos enormes directores que a veces le temen a la  modernidad, no digo post modernidad porque esto es Argentina, aquí la post no llegó. Producimos y hacemos circular  bienes simbólicos como en el Siglo XX. 
El punto es que Juio César como drama político de conspiraciones llegó a Mataderos y al ritmo del Trap y con un vestuario de Kostüme, hizo vibrar a muchas almas en la tarde de ese límite impreciso que es  Mataderos, tan cerca del conurbano, aquel en el que nació Rita Turderos y que recorrió un largo camino hasta ser una actriz dramática.
Sé que algunos colegas (risas propias) pensarán que exagero, pero como crítica cultural , creo y necesito  la intervenciòn,  la libertad y  la novedad. No  resulta interesante para esta revista,  nos parace démodée, sostener posiciones  cool (?), que cargan como Charles Atlas algunas publicaciones o reseñadores, creyendo que los clásicos necesitan de su defensa cuando jamás los estudiaron, tal vez, sí leyeron.
Sacralizar es Cristalizar y eso ocurre cuando impera el prejuicio, esa decadencia social.
Es imperioso decir que el diseño de luces de Omar Posematto es impecable,  que las columnas todo propósito del escenario que permiten aforos, cotilleos y conspiraciones varias, además de mostrar signos como las iniciales del César.
Del mismo modo que las coreografìas que invitan a moverse en las butacas aunque no sea su música preferida
 
Julio César es lo nuevo, mortifca tanto la noción de realismo que sólo por eso la vería  otra vez. La única manera posible de subir un clásico de un caballero que murió en 1616, es poniéndola de cabez. Y al que no le guste que el pueblo sepa de que se trata, vaya ya mismo al Garrick Theatre de Kenneth Brana o al  Theatre Globe, en London, of course.
 
Y dejemos de pontificar a favor de lo clàsico dejando  a los  hacedores que se la juegan, porque a elles nos les importa y porque  no quiero tener que exclamar:
"Et tu, Brute, en español ¿Tú también Brutus?
 
 
 
PD: Julio César regresa a Mataderos en Agosto y Setiembre 
Teatro Cine Del Plata 
Juan Bautista Alberdi 5765
 
Ficha Artísitico/Técnica
Autor Williams Skakespeare
Adaptacíon: JoséMarìa Muscari
Actùan: Moria Casán, Marita Ballesteros, Alejandra Radano, Malena Solda, Mario Alarcón, Mariano Torre, Mirta Wons,Vivian El Jaber, Fabiana García Lago, Payuca
Diseño de sonido Camilo Zentner, Ariel Gato
Diseño de iluminación Omar Posematto 
Diseño de vestuario Camila Milessi, Emiliano Blanco para Kostüme
Diseño de escenografía Gabriel Caputo 
Dirección José María Muscari
 
Agosto y Setiembre retoma en Cine Teatro del Plata 
 
*Ríos-Espinosa, M.C. (2019) Arte y Estética de la Disrupción. Arte, Individuo y Sociedad 31(1), 199-213.https://revistas.ucm.es/index.php/ARIS/article/view/60212 Universidad Complutense de Madrid- 
 
 
 
 
 

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