Críticas | Publicado el 16 de junio de 2022 a las 14:06 hs.

El espejismo de la pampa perra en La vis cómica de Mauricio Kartun

La compañía teatral de Angulo el Malo llega a las costas del Río de la Plata con el afán de tener éxito en la Corte Virreinal de estas tierras. En La vis cómica de Mauricio Kartun, el género comedia y sus características, la vida de los comediantes, el teatro y sus modos de funcionamiento, el lenguaje, la condición humana y las relaciones de poder se ponen de manifiesto en escena. La potencia del teatro lo hace posible.
Por Denise Pascuzzo
 
“…envolvieron en un haz una perspectiva
 en redondo, circular como la pampa misma 
y el concepto de imposible y de lejanía que en ella alienta:
 ni un alma, ni un alma, en leguas y leguas a la redonda”
La madriguera (1996), Tununa Mercado
 
 
La vis cómica se sitúa en ese mundo colonial, virreinal, de la Buenos Aires de esos años (llamada entonces Santa María del Buen Ayre). La compañía de teatro dirigida por Angulo el Malo llega a una pampa más pampa que nunca, a una nada más nada que nunca, con un viento pampa incesante propio de la más absoluta intemperie. “Liso el teatro acá como la pampa. A cara de perro”, dice Berganza. La imagen de la pampa se pone en relación de analogía con el teatro: estamos ante la “comedia perra”, narrada y actuada por Berganza en la Pampa del “Río de la Chata”, el perro del poeta de la compañía. 
El magro escenario se encuentra en favor de la proliferación de la palabra y de ese pacto de imaginación con el espectador que devendrá en escena teatral. También en relación, desde ya, con el vacío de la pampa. La vis cómica a la vez que se ubica en un tiempo preciso del período virreinal, trasciende el tiempo, realizando dos movimientos en los cuales, por un lado, el teatro se piensa a sí mismo; y por otro, la obra describe o reflexiona sobre la condición humana.  El bate Isidoro y dramaturgo de la compañía expresa: “Soy la cebolla de las dos carátulas. Llevo en capas aquí todo el teatro universal encima”. Acaso la propia puesta de Kartun se proponga bucear en “todo el teatro universal”, pensando a un tiempo el teatro y la figura del cómico dentro de ese género específico del teatro de todos los tiempos. 
 
Y una palabra trae a la otra. Como la letra del cómico. Ahí tienen una metáfora al tono. Un pié. Tomemos esto que traigo como eso, miren que lindo y qué nuestro: un pié y de ese pié vendrá la réplica. De la réplica vendrá al fin el latiguillo y del latiguillo el aplauso de pie. Pié se junta con pié, lo que es la lengua.
 
Reflexiona sobre el teatro y siempre sobre la lengua. El teatro se exhibe a sí mismo,  se autoseñala, se describe y muestra sus hilos.  
El texto en su modo de disponer el orden de las palabras y descomponerlas, desmembrarlas, parece comportarse como la poesía, en frases como “natura naturante”, entre muchas otras. También el hipérbaton, ese desorden que arma una nueva lógica a partir de la ruptura de la lógica preestablecida de la disposición prosaica de las palabras; se trata de alterar el orden del sintagma, de esa trama significante que es la oración. O determinados usos que recuerdan algunos procedimientos de la poesía. “Con tal algunos de no quedar encubridores se volvieron de pronto descubridores todos.” Allí se dispone el texto de un modo  muy particular y además existe un juego con el armado de una frase que contiene la palabra algunos y la palabra todos, figuras propias de la tradición de la poesía universal. Podría decirse que la obra de Mauricio Kartun se presenta en su carácter poético y muestra las reglas de lo que, en términos de Víktor Shklovski, sería “el arte como artificio”, señalándolo a la vez que mostrándolo con intensidad en su propio funcionamiento. Podríamos decir que se autoseñala el artificio del teatro y su carácter de máquina de lenguaje, afirmando que acaso no haya sino lenguaje (y acción teatral). Existe un trabajo en la minucia de la letra que deviene parlamento teatral. El teatro se presenta como una máquina textual, y a partir de esa condición la dramaturgia se va armando como una pieza de orfebrería. ¿O más bien es el movimiento contrario? De algún modo el texto se va desarmando en escena, la dramaturgia de algún modo acaricia y se zambulle en la letra en su materialidad y la descompone. El acto del teatro es un procedimiento de lenguaje. Lo dicho por el perro Berganza lo demuestra: la vuelta que dan los perros antes de echarse es un “circunloquio”, que no es sino un movimiento de lenguaje. El teatro es palabra en acto, y la palabra opera en ese gesto.
La obra de Kartun se detiene en los comediantes, de un modo muy preciso explora ese género dentro del teatro, el actor de sainete criollo, poniendo de manifiesto su marginalidad: hasta cuando mueren se encuentran fuera del “protagónico del camposanto”. De algún modo lo que hace es parodiar la supuesta existencia de jerarquías de acuerdo a determinadas normas de prestigio y en relación con el poder; y en el mismo movimiento las pone en cuestión. No es menor esta reflexión en torno del género y sus actores, que precisamente se trata de “la vis cómica” del teatro. La obra bucea y a la vez describe ese género. Y de algún modo ese gesto le permite reflexionar sobre el teatro en general. Y del teatro en general pasa a hablar también de la vida, de la Comedia humana, en términos de  Balzac. Metonímicamente se arma una trama de pensamiento, de palabras y de una puesta en acto que lo pone de relieve la puesta en escena. 
Angulo el Malo: mezquino, miserable, cínico, manipulador, advenedizo, oportunista y también un poco tonto, crédulo de ese circo montado por él mismo y sobre sí mismo. Acomodaticio, la rebaja a Toña (su mujer) cuando le conviene y la adula cuando necesita hacerlo, atribuyéndose sus éxitos (los de ella) a sí mismo. 
Cabe destacar que lo que en la obra es la vida está permanentemente entrelazado o superpuesto con aquello que en la obra es teatro. No hay frontera clara entre vida y teatro. Ese mecanismo parece poner cuerpo textual y escénico a la frase “La vida es un teatro” de William Shakespeare. En uno de sus parlamentos Angulo afirma: “Teatro, señores, teatro. […] Las fronteras del teatro son infinitas...” El perro Berganza y sus intervenciones dan cuenta de ello. El personaje y su parlamento son ni más ni menos que didascalias. Dice: “Sale el figurón y quedan a la intemperie los roles menores. La perrada. Inquilinos del drama. Los que no tienen otro hilo en la trama que este que le alquilan al protagonista. […] Al teatro lo han hecho los hombres a su imagen y semejanza.” En un mismo movimiento su parlamento es didascalia y a su vez en su voz el teatro reflexiona sobre sí mismo y por añadidura, o de modo inherente, sobre la condición humana.
El teatro en boca de Berganza juega y se divierte con la exhibición de sus propias reglas: “por qué habría que ventilar todo en el teatro si las cosas que más turban se las imagina el que está viendo”. Al ser personajes que provienen la novela cervantina, no es de extrañarse que suceda este procedimiento, dado que El Quijote exhibe los procedimientos de las novelas caballería generando una parodia sobre ellas. Un fragmento de carácter erótico también se expresa en términos de metáforas que hacen referencia a la dimensión teatral: “Es que si espero su pié muero sin réplica”. El teatro se cuela en todas las dimensiones, se comporta como metáfora de otros niveles dentro de la propia obra.  
En palabras de Berganza el teatro se muestra en la desnudez de sus procedimientos: “Cierre con estrenar hijos de puta estrenar, que le sale como acuarela…”. En frases de Angulo pueden leerse concepciones posibles sobre el arte: “Arte con orden por fin, ¿qué? ¿Siempre enardeciendo Fuenteovejunas, el artista? ¿Siempre del lado del alboroto, al norte del pandemónium siempre…? […] ¿Hay una misión más alta para el artista?”. Allí se entrelazan arte y política y en ese cruce se pone de  manifiesto cómo desde el arte se pueden pensar la política y la condición humana en todas sus dimensiones. Justamente por esa misma concepción vinculada  con que las fronteras del  arte son infinitas vendría a estar afirmando: nada queda fuera del lenguaje, del arte, y nada queda fuera de las relaciones de fuerzas, de las relaciones de poder. Y por otro lado, ¿cuál sería “la misión alta del artista”? Si es que existe. ¿Hay una teleología del arte? ¿Cuál es su lógica de fines? Todas reflexiones que se ponen de relieve sobre el escenario.
 
¿Será que todo en este Río de la Plata es falso? ¡Un mar dulce, qué más fraude…! ¿Su plata será falsa también? […] Tan falso todo por estos Buenos Ayres que lo más parecido a la verdad aquí al fin y al cabo es el teatro. 
[…]
Berganza: Nuestra comedia perra del siglo del oropel 
 
Este pasaje me recuerda a Ezequiel Martínez Estrada en su Radiografía de la Pampa. El viaje desde España se presenta como espejismo y como promesa de lo que luego los conquistadores españoles encontrarán desilusionados en la pampa como algo falso, como una ilusión estéril. Desde la perspectiva de Martínez Estrada es el mito fundante e irredento de nuestra nación.  “Apareció al final el viaje. El espejismo”, dice Isidoro, el poeta. La pampa es un espejismo, todo allí es falso, de oropel. La pampa es yerma, por eso allí el poeta no escribe. “Un poeta que no estrena es un vientre yermo”. Sólo queda, nada más y nada menos, que el teatro y el lenguaje, la falsa verdad del teatro como máquina de palabras.
 
 
 
 
TEATRO CARAS Y CARETAS – Sarmiento 2037
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
JUEVES Y VIERNES 20 hs. 
 
FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA
Dramaturgia: Mauricio Kartun
Actúan: Luis Campos, Cutuli, Stella Galazzi, Horacio Roca
Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández
Diseño de escenografía: Gabriela A. Fernández
Diseño De Sonido: Eliana Liuni
Diseño De Iluminación: Leandra Rodríguez
Meritorios vestuario: Sofía Andreozzi
Meritorios escenografía: Sofía Andreozzi
Asistencia artística: Malena Bernardi
Asistencia de escenografía: Valentina Durante, Agustina Filipini
Asistencia de iluminación: Sofía Montecchiari
Asistencia de vestuario: Valentina Durante, Agustina Filipini
Coordinación de producción: Federico Lucini Monti
Dirección: Mauricio Kartun
 
PARTICIPACIONES
Este espectáculo formó parte del evento: Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA 2020)
Duración: 100 minutos
 
Entrada: $ 1.200,00 - Jueves - 20:00 hs - Hasta el 31/07/2022
Entrada: $ 1.200,00 - Viernes - 20:00 hs - Hasta el 31/07/2022

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