Críticas | Publicado el 12 de abril de 2022 a las 13:46 hs.

Los Asesinos de los Días de Fiesta

La obra de Marco Denevi, adaptada por Hernán Costa y dirgida por Marcelo Velázquez recupera a un autor que merece ser leído aunque no sea canónico y que llevado a escena se torna desopilante y a la vez muy actual.

Por Teresa Gatto

¿El abismo no es más que un aniquilamiento oportuno?
R. Barthes. Fragmento de un discurso amoroso, pág. 20

 

Estimado lector, Marco Denevi no está canon de las Academias de Altos Estudios Literarios de Argentina. Sólo es escolarizable su novela Rosaura a la Diez, que en las escuelas secundarias argentinas, se dicta para ver si alguien se despabila en torno a los narradores y al género policial de enigma.

Los Asesinos de los Días de Fiesta rara vez aparece en algún programa, pero es un texto en el que Denevi despliega un dispositivo narrativo muy interesante como los personajes absolutamente extraños, freaks, cuasi necrofílicos que le dan sustento.

Se trata de seis excéntricos hermanos a los que el deseo amoroso abandonó y éste ha sido remplazado por una  codicia sin igual. No hay que estar muy atento para hacer las analogías correspondientes. La necesidad de poseer bienes de todo tipo y si son robados,  vamos, ahí hay goce. Pero este deseo los lleva a un lugar insospechado, es decir, escoger velatorios en casa de familias acomodadas y arriar con todas las pertenencias de valor, sobre todo  si no hay deudos de sangre.

Iluminada, Meneranda, Patricio de la Escosura, Honorato, Lucrezia y Anacarsis, tales los nombres de estos seis delincuentes, no reparan en peligros. Y por qué lo harían, estamos en Argentina, Recoleta del lado de afuera se halla repleta de casonas, algunas deshabitadas salvo por algunos gerontes que otrora supieron ser los reyes de la fiesta.

Esto pasa hoy, ahora, pero con mucha más sofisticación. Alguien dice que el país es inviable sin acudir a organismos internacionales de crédito, endeuda, lava y fuga y usted y todes nosotres nos quedamos como Dios nos trajo al mundo y endeudados por generaciones.

Por supuesto, algo puede fallar, #pasaroncosas, y esa dicha carente de afecto entre el prójimo y los propios hermanos los llevará a una encrucijada que sería impertinente describir aquí.

Lo realmente pertinente es la adaptación de Hernán Costa y la puesta en escena de Marcelo Velázquez.

La adaptación da cuenta de los sucesos latentes y manifiestos que impulsan a estos sujetos y la puesta en escena los pone a jugar sus roles de un modo en el que la competencia literaria y como Director de Marcelo Velázquez obtiene un obra consumada.

El espacio escénico es todo el escenario, lo cual les permite a los personajes estar en escena todo el tiempo, inquietándonos con sus vestimentas tan osadas y de una paleta tan diversa que Barthes diría que el vestuario no está enfermo sino que coadyuva en el ser de cada personaje. Cada uno con sus exorbitantes peculiaridades está dando cuenta de su subjetividad, aquí no se no se imponen los rubios de albinas ni los brillos de una velada paqueta y encopetada del Colón, a la que asisten sujetos a los  que si usted les dice Aria, entienden Área. No, no, no, aquí se impone lo extraño, lo diverso, lo raro que es en definitiva el pan nuestro de cada día. El modo en que el director apela a nuestra recepción mediante vestuario y caracterizaciones que los actores logran con éxito, es la moneda corriente por estos lares,en términos de ficción.

Se podría enunciar que sería extraño que no delincan. Huérfanos, desopilantes y alegóricos, los seis encarnan lo que llamaríamos un cuadro de familia aspiracional venida a menos o desclasada que quiere olvidar las imágenes del naufragio y que, como no puede amar ni amarse, se cree con el derecho de poseer todo aquello con valor que un fallecido haya dejado. Hasta que…

El diseño de vestuario de Paula Molina es un hallazgo absoluto, la iluminación cuasi tétrica (shhhhh, estamos en un velatorio) está muy lograda en manos de Milena Miramontes Boim y los actores y sus personajes siembran conspiración el inicio con muy buen sostén en el transcurso de la puesta.

Leer a Denevi puede ser un enorme entretenimiento, verlo plasmado en teatro  es un asombro que uno no espera en penumbras.

Ficha Artístico/Técnica

Autor: Marco Denevi

Adaptación: Hernán Costa

Actúan: Uki Cappellari, Nico Carbone, Alberto Carmona, Gabi Giusti, Caro Manetticusa, Gustavo Reverdito, César Riveros

Vestuario: Paula Molina

Escenografía: Paula Molina

Ilustraciones: Ana Willimburgh

Diseño de luces: Malena Miramontes Boim

Realización Visual: Nina Plez

Música original: Matías Macri

Diseño: Ana Willimburgh

Fotografía: Lucas Suryano

Comunicación: Valeria Franchi

Entrenamiento corporal: Florencia Sandulli

Asistencia de dirección: Camila Lozano

Prensa: Valeria Franchi

Producción ejecutiva: Lucía Asurey

DirecciónMarcelo Velázquez

Duración: 70 minutos
Clasificaciones: Teatro, Presencial, Adultos

LA CARPINTERÍA
Jean Jaures 858 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 49642499
Web: http://www.lacarpinteriateatro.com.ar
Entrada: $ 1.000,00 - Domingo - 20:00 hs - Hasta el 24/04/2022

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