Críticas | Publicado el 28 de julio de 2018 a las 18:35 hs.

La respiración: o mamá necesito amor

La obra de Alfredo Sanzol, encuentra en la puesta de Lautaro Perotti una fiesta teatral en las que el elenco se luce entre otras varias cuestiones por la solidez de sus actores y actrices. Los viernes y domingos en El Semillero: Timbre 4.

Por Teresa Gatto

“La paciencia amorosa tiene pues por punto de partida su propia negación:
no procede ni de una espera, ni de un domino, 

ni de un ardid, ni de una temeridad:
es una desgracia que no se usa, en proporción a su agudeza;
una sucesión de sacudidas, la repetición (¿cómica?)
del gesto por el cual yo me manifiesto
que he decidido poner fin a la repetición;
la paciencia de una impaciencia"

Roland Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso. 1977

 

¿Qué pasa cuando nos abandonan? ¿Qué pasa cuando nos dejan por otra, alguien más joven, con menos ajetreo de ser esposa, madre, ama de casa, trabajadora?

Pasa lo que le ocurre a Nagore. Su marido la deja después de unos años por otra mujer y queda sola con  una niña. No hay lugar ni tiempo para la paciencia. La angustia es tremenda. Nagore, en una interpretación sobresaliente de Julieta Vallina, recurre a su madre, Maite, nada más ni nada menos que María Fiorentino, la cómplice ideal escénica para romper lo ya sabido, la mujer que con un solo enunciado tan orgánico como la vida misma, decidirá rescatarla de tanto dolor.

Claro que Nagore está entregada, por eso y aunque los amigos que su madre le va a presentar, aparecen como muy extravagantes, no hay adonde escapar.

En principio Maite le presentará a su profesor  de yoga  Andoni, encarnado por Mario Bódega con una máscara teatral maravillosa en términos de creación de esa criatura tan extravagante. Pero Andoni no está solo, posee un sequito de ayudantes como su hijo Mikel en la piel de Juan Guilera personal trainer, la novia de éste  la novia, Leire, interesante trabajo de María de Pablo e Iñigo que es fisioterapeuta y está recién separado y que Federico Liss explota muy bien en su rol.

Este grupo nada convencional,  Maite le mostrará los modos del amor, porque no son nada más que amigos o entrenadores y alumnos. Son mucho más. Son el cruce del deseo, la necesidad y la demostración que el Amor es como Puede no como Quiere.

Lautaro Perotti, maneja muy bien la tensión: alegría- desasosiego de las criaturas que dirige. Sanzol, que ha escrito esta comedia brillante, encuentra en este director argentino a un maestro de orquesta que no sólo saca lo mejor de cada personaje sino que explota el espacio escénico y concibe un dispositivo en el que esos sillones con ruedas, los juntan, los dispersan, los rotan y giran, los enfrentan y los aúnan. ¿Acaso el juego de del amor no es eso mismo?Distancia, acercamiento, espaldas y todos los modos concebibles de amar y ser amado. De desear y ser deseado y además, asediar la caída de la monogamia, dar rienda suelta al deseo con quién sea si es para gozar, no puede menos que sanar esa impaciencia que debe convertirse en paciencia. Una paciencia que nos deje esperar otro amor, o nos ayude a vivir con nosotros mismos hasta que descubramos que a veces somos el “otro” que no se deja ver, y otras no vemos a los otros.

El diseño de iluminación de Ricardo Sica, es como siempre, preciso, milimétrico y con cada gesto de María Fiorentino nos deja a oscuras, no como el consabido apagón tan maltratado en algunas puestas, sino para disponernos al cambio.

Julieta Vallina encuentra a la madre perfecta, que le presenta a los amigos perfectos para transitar esta tormenta desmedida que es el desamor y convidarle a sus compinches hasta que escampe. Porque siempre que llueve para, y si no, amigos, es el Diluvio Universal. Y sus encuentros y y conversaciones en escena son de antología. Fiorentino, tan Fiorentino, puede desarticular cualquier angustia y convertirla en carcajada sin esfuerzos.

Pero lo verdaderamente universal aquí, es la ternura, la contención y el modo sui géneris que estos actores encuentran de la mano de Sanzol y Perotti para llevar a escena una puesta que conmueve, divierte e interpela: ¿Cuántos tipos de amor podemos dar y/o recibir? Tal vez deberíamos animarnos a reír más y a gozar del igual modo.

Ficha Artístico/Técnica

Dramaturgia: Alfredo Sanzol
Actúan: Mario Bodega, María De Pablo, María Fiorentino, Juan Guilera, Federico Liss, Julieta Vallina
Vestuario: Cinthia Guerra
Escenografía: Lautaro Perotti
Diseño de luces: Ricardo Sica
Música: Nicolás Benítez, 
La respiración
Fotografía: Francisco Castro Pizzo
Asistencia de dirección: María García De Oteyza
Prensa: Marisol Cambre
Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak
Dirección: Lautaro Perotti

TIMBRE 4
México 3554
Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4932-4395
Web: http://www.timbre4.com
Entrada: $ 300,00 - Viernes - 20:00 hs - Hasta el 23/11/2018

Entrada: $ 300,00 - Domingo - 17:00 hs - Hasta el 25/11/2018

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