Críticas | Publicado el 08 de septiembre de 2017 a las 15:46 hs.

Comicidad sin límite: El avaro

La directora Corina Fiorillo adaptó este clásico de Molière, llevado a cabo por un elenco magistral. Una acción en un tiempo remoto pero que responde a las necesidades y a los intereses del público actual.

Por Julieta Abella

 

 

“Descubrí que mi obsesión de que cada cosa estuviera en su puesto, cada asunto en su tiempo, cada palabra en su estilo, no era el premio merecido de una mente en orden, sino al contrario, todo un sistema de simulación inventado por mí para ocultar el desorden de mi naturaleza.”

Memoria de mis putas tristes, Gabriel García Márquez

 

Un estallido musical da la pauta del carácter de representación que se verá; los personajes cantan y bailan por todo el escenario. Mediante un ritmo alegre, el elenco entona una melodía que se repetirá a lo largo de la obra y que marcará una de las pautas de la acción dramática: “ser y parecer”. Las escenas, entonces, se sucederán a partir de esta lógica ambivalente que, a su vez, establece una relación directa con el público. Es entonces que El avaro actualiza su fecha de escritura a partir del juego constante que realiza para con su audiencia, creando una experiencia metateatral y sumamente cómica.

El avaro pone en escena el conflicto de una familia en torno al dinero. Entre problemas de intercambio, dote y herencia, se instala una comicidad recurrente que permeará todos los sucesos que se experimentan en escena. Las acciones dramáticas, que se centran en la cuestión del matrimonio y de la fortuna, son llevadas a cabo por un elenco magistral que se encarga de crear personajes fuertes, honestos y risueños. Antonio Grimau, Nelson Rueda, Iride Mockert, Silvina Bosco, Marcelo Mazzarello, Julián Pucheta, Edgardo Moreira, Maia Francia y Nacho Vavassori dan vida a estas personalidades que ven sus principales intereses enmarañados en enredos y peripecias. 

La dirección y adaptación, realizada por Corina Fiorillo, encuentra una convivencia espléndida entre la datación del texto y la contemporaneidad de la representación. Tal como señala ella misma, “en el texto se encuentran todos los pasos de comedia de la actualidad. Los gags, las repeticiones, el remate ‘a tempo’, el malentendido”. Y, efectivamente, eso se ve plasmado en la puesta: una acción en un tiempo remoto pero que responde a las necesidades y a los intereses del público actual. Más concretamente, se puede ver esta coexistencia temporal tanto en el habla, con los parlamentos y el léxico utilizado por los personajes, como en lo visual, particularmente en el vestuario brillante diseñado por Gonzalo Córdova Estévez.

No obstante, El avaro no sólo encuentra en la convivencia temporal y espacial aquello que la hace única sino, a su vez, lo halla en la relación metateatral que establece con su audiencia. Los personajes mantienen diálogos constantes con el público, ya sean gestuales o con referencias directas. De esta manera, la audiencia entabla una relación más cercana con la acción que sucede en escena, sumergiéndose en el mundo de dichos personajes.

La música de Rony Keselman, interpretada por el cuarteto de sirvientes increíblemente ingeniosos y burlescos (Lisandro Fiks, Hernán Lewkowicz, Martín Portela y Mercedes Torre) genera un ambiente único para cada escena, acompañado por risas y ocurrencias. Incluso los grandes momentos musicales cuentan con una coreografía bellísima de Mecha Fernández. Por otra parte, la escenografía, también de Gonzalo Córdova Estévez, junto con la iluminación de Ricardo Sica se muestran funcionales e irán permeando a lo largo de las escenas para mostrar diferentes ángulos y espacios del mismo hogar.

Consecuentemente, El avaro presenta un conflicto lejano en tiempo y espacio que se siente más actual y presente que nunca. La puesta en escena en cuestión funciona de tal manera que produce un aggiornamento del texto de Molière, resultando en una obra cómica y espléndida que genera una relación bilateral con el espectador.

Ficha artístico/técnica:

Dirección y adaptación: Corina Fiorillo
Elenco: Antonio Grimau, Nelson Rueda, Iride Mockert, Silvina Bosco , Marcelo Mazzarello, Julián Pucheta, Edgardo Moreira, Maia Francia, Nacho Vavassori, Lisandro Fiks (contrabajo y guitarra), Hernán Lewkowicz (acordeón y percusión), Martín Portela (trompeta y percusión), Mercedes Torre (guitarra, cuatro y percusión)
Coordinación de producción: María La Greca
Asistencia de dirección: Cecilia Acosta, Fernanda Machado
Asistencia artística: María Oteyza
Asistencia de escenografía y vestuario: Tatiana Mladineo, Luciana Peralta Bó
Sonido: Iván Grigoriev
Música original y dirección músical: Rony Keselman
Coreografía y asesoramiento corporal: Mecha Fernández
Iluminación: Ricardo Sica
Escenografía y vestuario: Gonzalo Córdova Estévez

 

TEATRO REGIO

Avda. Córdoba 6056

Teléfonos: 4772-3350
Web: http://www.complejoteatral.gob.ar
Entrada: $ 170,00 / $ 120,00 - Domingo - 20:00 hs
Entrada: $ 85,00 - Jueves - 20:30 hs
Entrada: $ 170,00 / $ 120,00 - Viernes y Sábado - 20:30 hs

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