Críticas | Publicado el 27 de enero de 2017 a las 17:56 hs.

La melancólica herencia de Eszter

La obra de Sándor Marai, se ve revitalizada en este re-estreno, exhibiendo una puesta plena de arte con trabajos de actuación plenos de contrastes que la resignifican de la mano del gran Oscar Barney Finn. De jueves a domingo en el Teatro La Comedia

Por Teresa Gatto

"Quizás lo que se busca a través de la vida,
no es más que esto, 
el dolor más grande posible
por llegar a ser uno mismo antes de morir."

Celine, Viaje al final de la noche.

 

Sándor Márai hizo ver la luz a La  Herencia de Eszter (Eszter hagyatéka) en 1939. El autor de origen húngaro tuvo un derrotero por diversos países de Europa, cosa bien frecuente en la primera mitad del siglo XX, para recalar en Estados Unidos, donde finalmente se quitó la vida en 1989. Cuentan que fue con un arma propia que adquirió para tal fin luego de 4 años de la muerte de su mujer Ilona. Este dato que podría ser casual me permite indagar la melancolía.

Sobre ella dice la filósofa, teórica de literatura y feminismo y psicoanalista Julia Kristeva[1] al denominarla Sol Negro: “Esta desesperanza no es un disgusto, lo que supondría que soy capaz de deseo y de creación, negativos es cierto, pero existentes. En la depresión, aunque mi existencia esté sometida a cambio, su sin sentido ya no es trágico: me parece evidente, claro e ineludible”.

Cuando vi el estreno de La Herencia de Eszter el año pasado, algo produjo en mí un fastidio ineludible. Claro, estaba muy al límite de mis propias emociones, y desteté al personaje protagónico llevado adelante por Thelma Biral. La semana pasada cuando finalmente la obra se re estrenó, una mirada más amorosa de espectador, de mujer y de temeroso sujeto hacia la melancolía se posó sobre el ser de su personaje. Mi fastidio anterior había devenido de no tolerar su “no cambio” a través del tiempo. Y allí radicaba el éxito de su trabajo.

Veamos, los días de Eszter trascurren en una calma que deviene de la resignación, su cotidiano no amerita más que las visitas de su hermano Laci y el médico, hasta que se anuncia la llegada de Lajos, interpretado aquí por Víctor Laplace. Algo se mueve dentro de ella, pero su dolor es tan inmenso, el pasado es tan presente en términos de traiciones, desencanto y abandono que trata inútilmente de bajar las pulsaciones de su corazón melancolizado por un amor que no fue.

Finalmente la llegada de Lajos con su hija Eva, no es más que una nueva estratagema que la dejará sin nada, o más sola. Pero el punto es cómo ese viejo amor prevalece por sobre todos las desdichas que el desgraciado le ocasionó. No importa que Nunu, que convive con ella, la interpele y avise, no importa que las opiniones de su hermano sean nefastas, ni siquiera importa, ante la llegada de Lajos, esa extraescena que menciona a una tal Olga que espera en el coche (¿otra amante, otra esposa?). Lo único que importa es la repetición de esa conducta que volverá a despojarla como si todo comenzara otra vez. Porque la melancolía como ausencia del ser deseado se conforta con lo que sea, hasta una nueva traición, abandono o desprecio. Pero pone en presencia el objeto perdido, hace renacer el deseo para mutilarlo nuevamente y arrojarlo al pasado, cada vez más solitario, cada vez más melancólico. Duelo eterno.

Barney Finn arma muy bien su juego de contrastes, cuando su hermano Laci, en un enorme trabajo de Edgardo Moreira llega a la casa, la luz se enciende de alegría, suele hacerlo acompañado por  Endre en una gran labor de Luis Campos y se habla de libros, de frutos y del hermoso jardín, de las almendras que hace añares se plantaron y hoy son parte de la supervivencia. Ellos, Nunu que nos permite apreciar nuevamente a la grandiosa Susana Lanteri, Laci y Endre  son como una vitalidad en medio del desierto que es la vida de la traicionada Eszter. Del mismo modo, Eva, la hija que Lajos ha tenido con la hermana de Eszter, muy lograda por María Viau, es un torbellino de juventud y acción que hace presuponer que ha heredado las artes de la manipulación de su padre pero que de ningún modo se enrola en una quietud exasperante.

Los contrastes también se manifiestan el vestuario concebido por Mini Zuccheri, que pone en neutro a la protagonista, a Nunu, de negro rotundo según usos y edad y al resto en una suerte de modernidad epocal.

Un párrafo aparte merece el diseño de arte del gran Alejandro Mateo, que recrea un jardín anterior pleno de romanticismo con su banco en una pérgola y justo detrás en el fondo del escenario utiliza capas de y capas de hermoso estampados jardineriles que pueden leerse como las capas de tiempo que sacudieron la vida de los habitantes de la casa. El diseño de luces de Leandra Rodríguez coopera para graduar los momentos más dramáticos de la puesta que nunca llega a tragedia. Y no llega porque hay dentro de Eszter y Lajos un amor imposible, porque el bandido no cesará jamás de luchar por sobrevivir como un vividor mantenido haciendo uso de sus encantos que, desgraciadamente, son un muro infranqueable para la protagonista.

Comprendida la melancolía del ser del personaje de Thelma Biral, entendido su tono lánguido y casi desfalleciente admito que La Herencia de Eszter es una puesta para ver y por sobre todo para entender que los personajes de un melodrama nunca mueren. Siempre tendrán un lugar en los textos porque el amor, dañino o bondadoso es el combustible de la vida.

 

Ficha Artístico/Técnica

Autor: Sándor Márai
Versión: María de las Mercedes Hernando
Actúan: Thelma Biral, Luis Campos, Susana Lanteri, Victor Laplace, Edgardo Moreira, María Viau
Diseño de vestuario: Mini Zuccheri
Diseño de escenografía: Alejandro Mateo
Diseño de luces: Leandra Rodríguez
Fotografía: Alejandra López
Diseño gráfico: Lía Parsons
Asistente de producción: Amida Quintana Gómez
Asistencia de dirección: Silvana Manfredi
Prensa: Varas & Otero
Producción: Pipa Produce, Víctor Agú
Dirección: Oscar Barney Finn

TEATRO LA COMEDIA

Rodríguez Peña 1062
Capital Federal - Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4815-5665 / 4812-4228
Web: http://www.lacomedia.com.ar
Entradas desde: $ 450,00 - Jueves - 21:00 hs - Hasta el 23/02/2017
Entradas desde: $ 450,00 - Viernes - 21:00 hs - Hasta el 24/02/2017
Entradas desde: $ 450,00 - Sábado - 20:30 hs y 22:30 hs - Hasta el 25/02/2017
Entradas desde: $ 450,00 - Domingo - 20:30 hs - Hasta el 26/02/2017

 



[1] Kristeva, Julia, Soleil Noir. Dépression et mélancolie" Editions Gallimard, 1987. Trad: Rodrigo Gómez M.

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