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teatro » nota

Críticas | Publicado el 06 de enero de 2019 a las 21:08 hs.

La digna rabia

Sobre la lectura performática de Clodet García en su trabajo "Acuerpar la palabra". Si después de tantos años del texto de Judith Buttler el "género sigue en disputa" es que le Patriarcado sigue latiendo. Teatro Pan y Arte- Diciembre 2018

Por Teresa Gatto

A nosotres que en el abuso somos las señaladas


"Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío
que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo,
son princesas que te buscan en la oscuridad,  llorando
indagando  las  palabras  que  nunca  podrán  decir.
En  el  equívoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida" 
Putas Asesinas- Roberto Bolaño

"Si Lacan reconoce que la homosexualidad de la mujer procede
de una heterosexualidad decepcionada -como se afirma que lo demuestra la observación
-, ¿No sería igual de evidente para el observador que la heterosexualidad procede de una homosexualidad decepcionada?"  Judith Buttler

 

Esta presentación de Clodet García se llevó a cabo en una coyuntura verdaderamente atroz: la liberación de los asesinos de Lucía Pérez y la denuncia de Thelma Fardin. Verdaderos espantos, inenarrables hechos de violación reiterada, asistimos al festín diabólico que significó y significa volver a violar a las víctimas denostando su denuncia. Hasta un sacerdote se tuvo que disculpar por haber usado un emoticón que significa un vómito debajo de la denuncia de Thelma. Nunca sabremos si sus motivaciones son su amistad con Juan Darthes, su explícita ideología macrista o que como “sanador” quiso salir en cadena nacional y el tiro que a veces sale por la culata le dio repercusión pero para pedir disculpas. Como creyente, uno menos en quien creer.  Como ciudadana, qué liviandad que horrorizaría a Cristo que supo ver en Magdalena valores porque a los que hay que salvar de todo no es a les buenes, es a les perdidos, excluídes y enfermes de cualquier enfermedad.

Así las cosas, asistir a un performance de Clodet era casi un imperativo moral para aquelles que creemos que ya no debería seguir estando “el género en disputa”[1].

La presentación de esta luchadora de Género sin fronteras, consiste en lecturas que con su voz de una cadencia perfecta invitan a reflexionar sobre el cada minuto del ser mujer, homosexual, heterosexual, en fin, sujetos de conciencia.

Las lecturas abordan poéticamente instancias del yo nómade femenino[2], que re-presentan instancias de construcción siempre inacabada y siempre alerta de cómo vivir, sobrevivir y sobremorir a un patriarcado que cuando parece agonizante se da una dosis de ozono y advierte como hizo una flamante ministro mujer en Brasil: las niñas de rosa, los niños de azul o celeste.

Así la lucha se torna difícil porque el poder tiene tecnologías que los maravillosos textos de García invitan a desandar pero somos ¿cuántas?  El “NiUnaMenos sintomatiza no sólo la llegada de una conciencia tardía pero imprescindible, ese acto multitudinario y esperanzador tiene como corolario una cuestión insoslayable: en la Argentina muere una mujer cada 18 hs. Se ha puesto de moda violar en manada, como si de modo prehistórico los violadores fueran una tribu nómade que acecha en la carpa de un balneario o en una esquina. No es necesario más que  para someternos. No logro imaginarme a 5 o a 7 bestias juntas regocijándose en la perversión de una erección colectiva e inmunda porque su excitación viene de la mano del Poder, de la asimetría de fuerzas y sobre todo de una perversidad misógina exponencial.

De modo tal que, las “tecnologías de género” siguen operando de un modo atroz.

En la violación de la niña de 14 años el diario Clarín dice: Violaron a una niña que no debería haber estado allí[3].

Para Teresa de Lauretis, el género sistema complejo de costumbres, asociaciones, percepciones y disposiciones que nos generan como mujeres”) y asegura que “la construcción del género es al mismo tiempo el producto y el proceso de su representación”  Las tecnologías de género, por tanto, estarían ligadas con prácticas socioculturales, discursos e instituciones capaces de crear “efectos de significado” en la producción de sujetos hombres y sujetos mujeres. En conclusión, el género y las diferencias sexuales serían efecto de representaciones y prácticas discursivas.[4] Veamos entonces el dañino destino de los que leen esta nota de Clarín y fundan su opinión sobre la víctima y sus familias. Así de soles estamos.

¿Y por qué? Porque los discursos son ideológicos y las fronteras entre lo que en verdad se piensa y lo que se dice, salvo en un discurso escrito para la demagogia, se vuelven indestructibles. Sáquele usted el asesor al presidente y escuchará frases tales como: “a qué mujer no le gusta que le digan qué lindo culito tenés”.

Pero la digna rabia me dispersa porque lo que es vital aquí es reunir a todes las Clodet García  posibles para que acuerpen la palabra. Para que le pongan el cuerpo que sea hayan elegido libremente poseer para sí mismas y brindarlo cuando quieran. Pero ¿qué son las palabras acuerpadas?

Son palabras que no perdieron el sentido en una sociedad que vacía de sentido cada vocablo por repetición, por naturalización o por desdén.

El fenómeno se puede verificar en todos los ámbitos. Una rápida vista sobre las decisiones de la Real Academia Española, verifica que se puede decir Yutubear, guasapear, y miles de imbecilidades más pero no TODES. Todes para la que Limpiaba, Fijaba y daba esplendor no está permitido. Tal vez el miedo devenga de que la comecemos a llamar Real Academie Españole. Y debo confesar que el todes no es una preferencia que use como tal, sino un modo de llamar la atención sobre ese “todes” que existe, que no tiene por qué tener determinación ni masculina ni femenina, y que requiere dejar de pensar el feminismo en términos de binarismos obsoletos.

Por eso Clodet no se traiciona ni una sola vez en su performance y además de indicarnos y pedirnos que todes en distintos momentos digamos una palabra disparadora, tiene textos escritos como una vidente alucinada y alucinante porque el género se construye y se transita. Porque se vive en estado de género y porque nunca ha sido jackeado tanto como en estos tiempos.

Que nadie se llame a engaño, los arrepentidos (figura legal que me abruma) empezaron a pulular por dinero. Ya no paga como antes un culo ni una teta, podrá haber sí, obviamente, hedonistas al palo, que puedan llevar adelante un sexo mejor imaginándose al “objeto de su deseo”, pero si los escritos de Teresa de Lauretis están superados por nuevos estudios, también es cierto que ya es más difícil sostener a los sujetos-sujetados.

Vivir debería ser sencillo pero “Si preguntas no por qué las mujeres y los hombres llevan a cabo diferentes actividades corporales, sino por qué la feminidad ha significado debilidad física, notas que alguien físicamente débil es más fácilmente violable, disponible para ser molestada, abierta al acoso sexual. Femenino significa violable”[5]

Del mismo modo, la diversidad sexual se topa en el Siglo XXI con los preconceptos del poder, chicas dándose un beso que son arrestadas o sencillamente mujeres como quién escribe que en un tren Madrid- Lisboa, con dos costillas fisuradas y un asiento que no reclinaba decide pedir en el bar una botella grande vino verde, a ver si logra dormir de una vez. Los camareros sólo  dejaron de fisgonear cuando el show dejo de ser “la bebedora solitaria” y apareció una pareja hermosa de jóvenes mujeres  que tomándose una cerveza se llenó de arrumacos. Me fui a mi asiento a dormir con la certeza de que esa noche camino a Lisboa les depararía a los camareros cuentos para contarles a sus mujeres disciplinadas, maternales, laboriosas y domésticas y luego pensé que era muy machista ese pensamiento.

Volviendo al trabajo de Clodet García se pude afirmar sin dudas que ella vive en Género, que es su modo de transitar este mundo desolador para las víctimas de todas las discriminaciones y que “acuerpar la palabra” es ponérsela en el cuerpo tan nuestro que por eso vivimos con intensidad inusitada los debates sobre Feminicidio, la Ley de Aborto Legal, Seguro y Gratuito y no queremos sujetarnos a nada que no sea disfrutar de una libertad matricial, la obtuvo nuestro cuerpo cuando fue lanzado a este mundo.

Las intervenciones del Poder, sobre nombres, ropajes, juguetes, la molestia de Pamela David porque no sabía el sexo de algunos juguetes y temía que su hijo se confundiera deben quedar atrás. No deben permanecer en el imaginario de nadie que sepa qué se juega en un cuerpo, que es ni más ni menos la representación material de nuestro estar en el mundo.

Por eso yo recomiendo fervientemente seguir a Clodet García a todas partes en las que se exprese acuerpando la palabra porque su trabajo es la cabal demostración de cuán largo es el camino a recorrer y que ya lo comenzamos. No perdamos más tiempo en los pañuelos celestes que piden por las dos vidas y festejan el trabajo esclavo infantil. Tal vez, lo mejor sea acompañar a las colectivas que no sin humillaciones y dudas están poniendo el cuerpo, acuerpando la palabra ara que violar, agredir, abusar, señalar, discriminar y todo lo demás se convierta en cosa del pasado. Vayamos detrás del sueño de Libertad de Género y logremos que como hacia el final de Trainspotting (Danny Boye- Inglaterra – 1996 sobre novela de Irvine Welsh) digamos que lo que camina por la calle es “sólo gente”.

Todas las fotos  de esta nota han sido afanosamente logradas de las redes de Clodet y de la web.

 

#Género #Gender #Feminismo #Feminism #ViolenciadeGénero #DiversidadSexual #TecnolgíasDeGénero #Patriarcado 

 



[1]Buttler, Judith.

[2]Braidotti, Rossi

[3]https://infocielo.com/nota/100113/el_detras_de_escena_de_la_polemica_nota_de_clarin_sobre_la_violacion_de_una_menor_en_miramar/

[4]De Laurettis, TeresaTechnologies of gender. Essays on theory, film, and fiction.

Bloomington e Indianápolis: Indiana University Press, 1987

[5]MacKinnon, Catherine (1987): “Women, self-possession and sport”, en Feminism unmodified. Discourses on life and law, pp. 117-124. Cambridge: Harvard University Press.

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