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teatro » nota

Críticas | Publicado el 29 de julio de 2018 a las 20:17 hs.

Los Días Felices

En una excelente adaptación, Rubén Pires lleva a escena esta obra de Samuel Beckett con las inmensas actuaciones de Rita terranova y su compañero Gerardo Baamonde, en el Teatro El Tinglado, los miércoles a las 20.30 hs.

Por Teresa Gatto

 

“Pasajera en trance
pasajera en tránsito perpetuo
Pasajera en trance
transitando los lugares ciertos”

Pasajera en Trance. Charly García

 

En 1996 James Knowlson, en su biografía de Samuel Beckett, había hecho notar que él percibía en el autor Irlandés (Dublín) una cierta relectura de Racine. Beckett estimaba el control formal del francés y la falta de acontecimiento y esa virtud que muchos celebramos en la que “menos es más”.[i]

El miércoles 25 de julio Rubén Pires acometió la audacia de llevar a escena Los días felices, en una adaptación que rescata los nodos principales de la historia de Winie y Willie. ¿Quiénes son? ¿Dónde están? ¿Cuánto hace que están juntos? ¿Qué los detuvo en esa espera sin esperanza ni deseo que no parece afectar a la maravillosa Winie, en un trabajo formidable de Rita Terranova?

Lo cierto es que Winie está atrapada. Parece que es un montículo de piedra porque si fuera tierra ya se hubiera liberado pero ¿Quiere liberarse? Toda vez que aprendió que puede vivir eternamente así y hasta glorificar los días que se suceden sin cesar con su optimismo de la voluntad “"¡Otro día divino!".

Así, se sucede el tiempo en que ella retoma las rutinas de higiene personal, aseo y embellecimiento facial. A veces no recuerda para qué son esos utensilios que debe usar para cepillar sus dientes, o limarse las uñas, pero nada, absolutamente nada la entristece a simple vista.

Willie, encarnado por Gerardo Baamonde, es el partenaire y compañero ideal, no solo porque cuando logra despertar le habla muy poco pero parece participar de ese estar vivos a pesar de todo. Pocos gestos, pocas palabras y un mundo contenido en algunos enunciados le cuentan al espectador que hubo días felices y que tal vez éstos también lo sean. No importa si el sol quema la cabeza de la atrapada Winie. No importa que cada vez se hunda más y llegue a estar tapada hasta el cuello. Porque Terranova no es de esos artistas que necesitan todo el cuerpo para re-presentar. Su criatura posee el don que se agradece de decir con los ojos, las sonrisas, los rulos y su bolsa preciada en la que guarda de todo, hasta un revólver que no usará jamás. Si después de todo es “Otro día divino”.

Si existe una representación de la espera inútil, sea de Dios, de Libertad, de regocijo, de Justicia, de escape, también existe el gesto de Winie que esconde su lamento, y si no puede más, puede lagrimear, o quedarse dormida, porque al día siguiente ya sabemos habrá otro día maravilloso.

Willie, se conforma con poco, un periódico sin fecha y el silencio sólo interrumpido pocas veces, ella, asume que no hay respuestas para todo lo que pregunta, asume la pregunta retórica y con pura gestualidad de actriz de raza, nos deja ver su espera.

El vacío que Pires logra plasmar muy bien, es una presencia. Un personaje más, bien beckettiano, bien del Nuevo Teatro gestado junto a la Nouvelle vague, al nuevo ensayo y más, cuando en Francia para comenzar, se comenzó a abjurar  del estructuralismo.

El diseño de escenografía de Juan Miceli está muy bien logrado toda vez que uno se pregunta si es piedra, arena movediza que hunde a Winie o una metáfora de la alienación humana que necesitaría mil esclavos egipcios y aun así no podrían moverla. Esa alienación, esa espera estéril, ese sobrevivir o sobremorir que llega cuando algo del orden estrictamente humano se posa sobre seres para la desdicha.

El diseño de maquillaje de Analía Arcas, es un un logro más de esta puesta porque logra resaltar aquello que veremos siempre: el rostro de Winie y le permite sin recargar nada, toda una gama gestual que deja libre al ser de su personaje.

La realización de video Ángel Jara, es adecuada toda vez que posee sutiles cambios que acompañan la diégesis y no perturban la atención del receptor. Lo mismo ocurre con el diseño de luces del propio Pires.

Hay Beckett para rato señoras y señores, porque cuando quien que toma la tarea lo hace seriamente, cuando elige bien a sus actores y cuando deja de lado el experimento de la vanguardia que se hace museo en dos meses, la calidad está asegurada.

En muchas ocasiones existen “Los días felices” y las noches de teatro a aplauso fervorozo.

 

Ficha Artístico/Técnica

Autor: Samuel Beckett
Dramaturgia: Rubén Pires
Adaptación: Rubén Pires
Actúan: Gerardo Baamonde, Rita Terranova
Pelucas: Miriam Maneli
Diseño de maquillaje: Analía Arcas
Diseño de vestuario: Juan Miceli
Representante Del Autor: Marion Clara Reizes De Weiss
Diseño de escenografía: Juan Miceli
Diseño de luces: Rubén Pires
Realización de vestuario: Myrian D ´ Onofrio
Video: Ángel Jara
Fotografía: Pic By Lis Arte En Imagen
Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia
Asistencia De Producción: Alma Curci, Mechi Lando
Supervisión dramatúrgica: Lucas Margarit
Dirección: Rubén Pires

EL TINGLADO TEATRO

Mario Bravo 948 (mapa)

Capital Federal - Buenos Aires - Argentina

Teléfonos: 4863-1188

Web: http://www.teatroeltinglado.com.ar

Entrada: $ 350,00 - Miércoles - 20:30 hs - Hasta el 05/09/2018

 


[i]Knowlson, J. (1996). Damned to Fame: The Life of Samuel Beckett. New York,

Simon & Schuster

 

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