Buscar

teatro » nota

| Publicado el 25 de agosto de 2013 a las 01:48 hs.

Cuando el tiempo está después

La obra de Jorge Acebo re-coloca un drama clásico en el marco del conurbano bonaerense en el aquí y ahora con gran acierto.

Por Teresa Gatto

"El pasado se deshace en el presente y el presente no vive más que para dar origen al futuro"
J. Joyce

Repleta de guiños a Pedro Calderón de La Barca, Cuando el tiempo está después traslada la historia de los sin libertad al primer cordón del conurbano bonaerense. Esos guiños, citas y homenajes, no hacen más que poner en evidencia que, Jorge Acebo trabaja la tragedia de un modo tardomoderno en el que los mismos atavismos de hace 5 siglos, someten, erosionan y desatan tragedia aquí, allá y acullá (el Siglo de Oro, suele impregnar la escritura de esta crítica).

Con un dispositivo que mortifica los límites del realismo, Acebo como director, dispone la presentación espacio temporal. Ellos, los personajes que la historia manipula, advierten sobre la noción de tiempo. Para algunos puede ser la duración en la que se desarrollan los feroces actos humanos. Lo aclaran: es el presente, pero ellos y nosotros, los receptores sabemos que el tiempo está después.

El tiempo. Indagación de poetas, filósofos. Tiempo, del latín tempus, “duración de las cosas según mudanza” dice la RAE. Tiempo, dimensión subjetiva del devenir.

Lo cierto es que la familia compuesta aparentemente por una madre, Marcela Ruiz en lúcido trabajo, el padre, Basilio en la piel de Jorge Diez que logra espléndidos momentos y Mariela Rodríguez como Rosaura de buen desempeño, tienen como todos, un secreto a voces. Un hijo encerrado en el sótano. Segismundo, Nicolás Condito, que se las compone para moverse en ese límite impuesto con muy buenos recursos. Él, es visitado en secreto por su hermana, no puede contener sus pulsiones y es casi tan coaccionado como ella, pues para la madre, Rosaura no deberia estudiar.

Completa el elenco Natalia Pascale como Astrea, que es un fusible más que necesario para la libertad de Rosaura y para colaborar en liberar aunque sea por una noche a Segismundo que no vive un sueño, vive una realidad, si el concepto de real es asible.

Estamos en González Catán pero este drama acontece en todas partes. Lo único que Acebo se rebela a conceder es que esas capas humilladas, olvidadas, bastardeadas por pertenecer al primer cordón de Buenos Aires que fue excluido durante décadas, no puedan padecer los mismos atavismos y mezquindades que sucedieron en los palacios. Da igual si el encierro es a un príncipe o a un pobre que lee compulsivamente buscando, buscándose cuando el tiempo está después.

Los acontecimientos se dispararán rápidamente. Otras son las mezquindades que deberán enfrentar estas subjetividades que el texto espectacular elabora con acierto y que a la postre sólo dan cuenta de una cosa: cambian los tiempos, los deseos y las razones, pero la puesta de Acebo muestra que el bien y el mal, la ignorancia y la sabiduría no tienen un cronotropo definido. Son sin más, porque los sucesos sólo han podido ser cuando el tiempo, ese incomprensible patrón, está después.

  


Ficha Artística/Técnica:

Dramaturgia y Dirección: Jorge Acebo
Actúan: Nicolás Condito, Jorge Diez, Natalia Pascale, Mariela Rodríguez, Marcela Ruiz
Voz en Off: Alejandro Awada, Hilda Bernard, Edward “polaco” Nutkiewicz
Maquillaje: Martín Caramés
Diseño de luces: Paula Fraga
Edición de sonido: Juan Pelliza
Operación de luces: Marcos Zalazar
Fotografía: Marcela Adad
Diseño gráfico: Angie Figueroa
Prensa: Marisol Cambre
Producción: Aleteo De Mariposa
Colaboración En Trailer: Violeta Diez

Funciones: Viernes a las 21:30
Entrada: $70,-/$35,-

Teatro Payró
San Martin 766 (mapa)
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Tel.: 4312-5922
http://www.teatropayro.com.ar/

Publicidad