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música » nota

| Publicado el 02 de septiembre de 2011 a las 16:17 hs.

Lucia de Lammermoor

La representación del amor y sus tragedias sigue siendo la excusa perfecta para espectáculos de calidad.

por Carlos Folias
carlosfolias@puestaenescena.com.ar

Juventus Lyrica, asociación de ópera, presentó Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti en el Teatro Avenida de la Ciudad de Buenos los días 26 y 28 de agosto y 1 y 3 de setiembre de 2011.

La obra, que se viera por primera vez en el Teatro di San Carlo, Nápoles, Italia en el año 1835, contó en esta oportunidad con las excelentes direcciones de Hernán Sánchez Arteaga en lo musical y de Leonor Manso en lo escénico.

El libreto de Lucia di Lammermoor corresponde a Salvatore Cammarano y está basado en la novela The Bride of Lammermoor (1819) del escocés Walter Scott, destacado exponente del romanticismo y prolífico escritor con numerosas obras que fueron llevadas a la ópera. La música corresponde al gran compositor italiano Gaetano Donizetti (1797-1848) quien escribiera decenas de óperas entre las que se destacan Anna Bolena (1830) L’elixir d’amore (1832) y Don Pasquale (1842).

Desde la antigüedad las historias románticas vienen inspirando a autores de diversas ramas del arte fascinando a lectores y espectadores con amores imposibles que luchan contra todo tipo de obstáculos. Romeo y Julieta (Shakespeare-1597), Cumbres borrascosas (Emily Brontë-1847), Anna Karenina (Tolstoi 1877) y tantos otros. A lo largo del tiempo los amantes continúan intentando sortear los más variados obstáculos y más allá de las distintas estéticas, los amores casi siempre clandestinos e imposibles terminan en tragedia. 

En Lucia di Lammermoor, no faltan los conflictos entre las distintas familias (los Ashton y los Ravenswood), el matrimonio por conveniencia, la imposibilidad de los amantes de concretar su amor y la muerte por mano propia o ajena.

Más allá de las historias que por conocidas no son menos cautivantes, está siempre el interés por las particulares interpretaciones de los artistas y las nuevas formas de re-presentación.
La función que presenciamos el 26 de agosto contó con las destacada participación de Laura Polverini, exquisita soprano que deleitó con su voz y calidez en el protagónico de Lucía con momentos de gran lucidez y sumando a su natural simpatía elementos de gran expresividad dramática. Junto a ella, Leonardo Pastore en el rol de Sir Edgardo, su amante, también suma a sus dotes técnicas de gran tenor una interesante capacidad para transmitir emociones a partir de la composición de su personaje. Los acompañó además la equilibrada interpretación del barítono Roman Modzelewski como el sacerdote Raimondo y el buen desenvolvimiento vocal y actoral de Verónica Canaves como Alisa, Santiago Sirur como Normanno, Iván Maier como Lord Arturo Bucklaw y Sebastián Angulegui como Enrico Ashton.

Miguel Pesce aportó el desempeño de un coro sumamente equilibrado y Hernán Sánchez Arteaga se lució dirigiendo con solidez una orquesta que se mostró precisa y ajustada.

No siempre podemos apreciar está armonía entre lo musical y lo actoral que potencia notablemente el conjunto y en ese sentido se evidencia un trabajo de puesta en escena importante. De este modo, la eficaz labor realizada por Leonor Manso en la preparación y dirección escénica se complementa con una adecuada coreografía a cargo de Roxana Grinstein, el diseño del vestuario de Mini Zuccheri que aporta sutilmente colores acordes con la estética elegida y el preciso diseño de escenografía e iluminación a cargo de Gonzalo Córdova. Desde lo funcional y lo estético se ha optado por la presencia de pocos objetos y un ingenioso dispositivo escénico.

El plano inclinado elegido para gran parte del escenario aporta desde lo funcional la facilidad de poder observar desde los distintos sectores de la platea lo que se encuentra en él, en este caso un círculo que por momentos puede representar una fuente o una tumba y luego transformarse en un sol o una luna al elevarse e inclinarse con el diseño lumínico apropiado. Por otro lado, desde lo simbólico los planos inclinados siempre sugieren equilibrios inestables como los que afronta Lucía en la historia narrada.

Una vez más el aplauso del público es la muestra de agradecimiento y satisfacción por la talentosa entrega de técnicos y artistas y un conmovedor final para el ritual teatral compartido.


Lucia de Lammermoor

Dirección musical: Hernán Sánchez Arteaga
Dirección escénica:Leonor Manso

Teatro Avenida, Av. de Mayo 1222, Ciudad de Buenos aires
Funciones: 26 y 28 de agosto - 1 y 3 de septiembre de 2011 

Elenco: (Varía según la función considerada)

Lucia: Laura Polverini
Edgardo: Nazareth Aufe / Leonardo Pastore
Enrico Ashton: Sebastián Angulegui / Cristian Maldonado
Raimondo: Román Modzelewski /Cristian de Marco
Alisa:Griselda Adano/ Verónica Canaves
Lord Arturo Bucklaw: Iván Maier / Pablo Gaeta
Normanno: Iván Maier / Santiago Sirur
Coro Juventus Lyrica.

Escenografía e Iluminación: Gonzalo Córdova
Vestuario: Mini Zuccheri


La temporada 2011 de Juventus Lyrica continuará con:

Die FledermausEl murciélago (Johann Strauss h.)
Dirección musical: Carlos Calleja
Dirección escénica: Ana D’Anna
Funciones: 28 y 30 de octubre, 3 y 5 de noviembre