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cine » nota

Críticas | Publicado el 11 de agosto de 2016 a las 13:08 hs.

De traje y pelo largo

Ganadora de una mención especial al Largometraje Argentino en el último Festival de Cine de Mar del Plata, "Los cuerpos dóciles" es un documental que nos introduce en el mundo carcelario poniendo el foco en la vida cotidiana de un abogado penal.

Por Mariu Serrano

 "Amalaya la justicia,
viditai los abogados
cuando la ley nace sorda
no la compone ni el diablo."
 

Fragmento de "Chacarera del expediente", de Cuchi Leguizamón.

 

 

"Doctor" frente al tribunal, "Cacho" frente a sus clientes, Alfredo García Kalb es un híbrido que combina dos campus disímiles: el de la ley formal, que reparte las penas, y el de los penales, donde toda ley se trastoca. Sin la crudeza de un Caetano ni el golpe bajo de un Trapero, Matías Scarvaci y Diego Gachassin lograron contar una historia que se pronuncia frente a la sordidez de la marginación denunciando sólo con imágenes. Pájaros enjaulados, un juego de play station, una mirada a cámara a través de un espejo retrovisor, son capturas que aportan metáforas y dan espesor al conjunto.

El hilo conductor del film es un caso de robo a mano armada, en el cual hay dos jóvenes implicados. Acompañamos el proceso desde la primera entrevista que tienen con Cacho en la cárcel, la preparación de la defensa en un juicio oral, la visita de una de las madres a la oficina del abogado y las ponencias de Kalb frente a los magistrados. Esta historia que atraviesa la película no es, sin embargo, lo más relevante de la misma, puesto que se construye una subtrama mucho más poderosa con el trajín cotidiano del abogado. Es notable cómo se trasmuta su cuerpo y su jerga según el ámbito en el que se encuentre, siendo en el barrio un muchacho más que comparte un día del amigo con hombres que están terminando la primaria décadas más tarde; siendo en su oficina un profesional desacartonado sin perder el rigor; siendo en un juicio oral un orador apasionado; siendo también baterista, también padre, también ex recluso. 

Según cuenta Scarvaci en una entrevista, el carisma de Kalb les multiplicó las posibilidades narrativas: "El único pedido era que Alfredo no se preocupara por el registro. Que no se cargue la película al hombro, -que era su tendencia- sino que fluyera, que confiara en lo que allí estaba sucediendo. Sólo eso era muy poderoso. (...) Alfredo, sin serlo, es un actor extraordinario, de él es el mérito. Trabaja en varios planos a la vez; con el otro, con la cámara, con el entorno. Puede poner distancia o humor en situaciones de alta tensión".  

Guiados por un capítulo de Vigilar y castigar de Michael Foucault, que da nombre al film, la dupla de directores emprendió un seguimiento de dos años, cuyo resultado es una obra que interpela con franqueza. El recurso de la elipsis temporal vuelve algo imprevisible el relato, y la selección de circunstancias íntimas sostienen y enriquecen un concepto fundamental en la película: no hay inocencias ni culpabilidades puras, ni la justicia es tan ciega como se pretende.

 

 

Ficha artístico técnica:

Dirección y Guión: Diego Gachassin y Matías Scarvaci.
Actor: Alfredo García Kalb.
Dirección de Fotografía y Cámara: Matías Scarvaci.

Sonido: Hernán Gerard.
Edición y Montaje: Valeria Racioppi.
Música: Juan Manuel Lima.
Producción: El Acorazado Films/Messina Films

Productor ejecutivo: Diego Gachassin
Distribución: Cinetren
Argentina, 2016. 72’.

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